Uno pensaría que nacer en el país de los diamantes y llamarte “suerte” te augura una vida fácil.
Y más si tu abuelo es un reconocido cantante y que llegas a formar parte de la National Dance Troupe de tu país durante tu infancia.

Mostrando un don innato para la música.

Pues no.
No es el caso si el país en cuestión se llama Sierra Leona.
Uno de los países más pobres del mundo.
Conocido por una guerra atroz (retratada en la famosa película Diamantes de sangre), el Ébola y la pobreza máxima.

Anthony “Seydu” Zachariah nunca llegó a ver, y menos a tocar, ninguno de estos diamantes.

Emprendió un viaje inesperado hacía Europa con 11 años.
Vivió su adolescencia en Madrid, primero en la calle y luego en una pensión.

Con frío. Con hambre.
Pero con la voluntad férrea de estudiar música.
Esta semilla que cultivó primero su abuelo y que luego supo encaminar un capitán de barco bondadoso con las preguntas correctas.

La vida de Seydu es una película.
Literalmente.
Se podría llamar Diamantes de música.

Con un guión lleno de giros inesperados, de encuentros y de aventuras.

Y te invitó a escucharla en “avant-première”.

Te aviso ya que te cambiará y quedarás muy impactado.
Saldrás lleno de energía positiva y te costará un tiempo borrar la sonrisa que Seydu es capaz de dibujar en la cara de los demás.

Coge tu bolsa de pop corn y disfruta.

Notas del episodio con Anthony Seydu – Diamond Child

  • 0:00 Una broma de niños que cambia la vida de Seydu.
  • 24:00 El encuentro con el capitán.
  • 34:00 La música, su abuelo y la escuela.
  • 40:00 Trabajar meses en un barco.
  • 54:00 La decisión de estudiar en Europa.
  • 1:00:00 La dura llegada a Madrid.
  • 1:15:00 Estudiar Música en el Conservatorio Madrid.
  • 1:28:00 La creación de la ONG Diamond Child School of Arts and Culture.
  • 1:38:00 Transformación a través de la Música.
  • 1:44:00 Cómo funciona la escuela de Diamond Child.
  • 1:55:00 El Impacto de las Donaciones en la Escuela Taller.

Enlaces importantes

Y aquí tienes una canción de Seydu para que puedas disfrutar de su arte:

Transcripts de la conversación con Anthony Seydu – Diamond Child

Esta transcripción se ha hecho de manera automática y puede contener errores de ortografía y gramática.

Loïc Malsch:
[0:30] Mi invitado de hoy no es el fundador de ninguna startup de éxito. No tiene millones de seguidores en Instagram ni tampoco colecciona coches de lujo en su garaje. Eso sí, es una persona realmente excepcional. Si buscas inspiración y ejemplos de resiliencia y superación, quédate y escucha su historia. Antes de que él mismo te la cuente, solo te diré que nació en Freetown, la capital de Sierra Leona, uno de los países más pobres y castigados del mundo. Se vino a España con 11 años en un viaje muy alejado de las rutas convencionales, y que su talento, trabajo y resiliencia le permitieron unos años después colaborar con artistas de la talla de Alejandro Sanz, Rosario Flores, Miguel Bosé, Kiko Veneno, Serrat y Raimundo Amador.

Loïc Malsch:
[1:15] Nada menos.

Loïc Malsch:
[1:16] Mi invitado de hoy se llama Anthony Zakaria Jaló. Es músico, conferenciante internacional y fundador de la ONG Diamond Child School of Arts and Culture, aunque es más conocido con el nombre de Seydu. Seydu, muy buenos días y bienvenido a Decodificados.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:37] Buenos días, Loïc. Una gran alegría y gracias por prestarme vuestros oídos.

Loïc Malsch:
[1:43] Pues allá vamos con estos oídos a llenarles de magia con tu historia, ¿no? Empecemos, no con el inicio de todo, pero casi. Tú cuéntame, ¿cómo se te ocurre, o al niño de 11 años, cómo se le ocurre desde Sierra Leona irse

Loïc Malsch:
[2:00] A vivir a.

Loïc Malsch:
[2:01] España? ¿Qué pasó? ¿Fue una decisión? ¿Pasó así?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[2:06] Pues sinceramente no fue una decisión. Fue más bien esos juegos de niños que acabó siendo, la verdad, lo que un niño nunca se imagina. El niño juega, busca juguetes, un poco como que busca ese lugar donde se siente cómodo y donde su creatividad le va dando resultados y va encontrando respuestas. Eso fue lo que me pasó a mí y a otros dos compañeros más. Recuerdo aquella tarde que estábamos en un pequeño puerto pesquero en la zona norte de Freetown, que se llama Kissy. Y bueno, pues ahí batían las olas, se oía ese viento de mar, cha, cha, cha. Y bueno, yo y mis dos colegas jugando, mira por donde decidimos meternos por la parte de abajo de lo que es el muelle, jugando entre esos pilares. Veíamos las olas y tal sin miedo ninguno porque ya estábamos muy acostumbrados a hacer esto el caso es que aquella tarde había un buque de pesca atracado allí y que sabíamos que zarpaba el día siguiente o esa misma noche, sobre todo el día siguiente por la mañana.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[3:35] Zarpaba hacia las palmas nosotros sinceramente era un juego hasta que uno de mis colegas, que era el más mayor, dijo, «Oye, y si nos trepamos por el ancla, ¿qué podría pasar?».

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[3:52] Dijimos, bueno, es un jueguecito. En fin, mi colega empezó a trepar. Nosotros le seguimos detrás. Él era más mayor. La verdad que un poco como que sabía que al final, cuando tú trepas sobre esa cadena del ancla, al final te ibas a encontrar con el agujero de la proa del barco. Él seguió subiendo nosotros detrás se introdujo dentro de la proa y nosotros también ahora llegamos ahí dentro a oscuras absolutamente y dicen mis colegas aquí ya lo único que podemos hacer es volver hacia atrás porque claro ya el juego ese juego de niños de trepar y de jugar allí viendo la sol ya estaba transformándose. Y claro, empezó a entrar miedo, pánico. Y sinceramente, mi colega El Mayor dijo, oye, vámonos para atrás, porque esto, aquí, a oscuras, ¿qué vamos a hacer? El caso es que él decidió volver para atrás.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[5:16] Ya llevábamos unas cuantas horas ahí. Y en ese tiempo recuerdo que él empezó a comentarnos que a mí y a mi otro colega, que también era más joven, no tanto como yo, los dos eran un poco más mayores.

Loïc Malsch:
[5:32] Tú eras el más chiquito del grupito.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[5:35] Yo era el más pequeño. Él empezó a comentar que se había enterado que este barco zarpaba para las palmas de Gran Canaria. Y que, bueno, si nosotros nos quedásemos ahí dentro, al final podíamos salir a la luz en las palmas. Y esto, la verdad que yo no entendía muy bien. No, en ningún momento, sinceramente, me imaginaba de lo que él veía, ¿no? De repente, después de un tiempo, ya estábamos casi durmiéndonos, empezamos a oír ruidos. Esos ruidos eran la tripulación que ya se estaba poniendo en marcha porque el barco se arpaba. A las palmas.

Loïc Malsch:
[6:33] No el día siguiente, sino que en el mismo día que os subisteis.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[6:37] No, en la misma noche.

Loïc Malsch:
[6:38] En la misma noche.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[6:39] En la misma noche habrá, habrá, sí, sí, esa misma noche habrán pasado más o menos como dos horas. Y dice mi amigo mayor, mira, lo único que podemos hacer es volver hacia atrás porque se oyen estos ruidos. Esto se va a poner en marcha. Él empezó a volver a salir por la boca del ancla él como el primero, nosotros, los otros dos estábamos ahí esperando él salió pero es que fue iniciar la salida y de repente empezó a moverse la cadena del ancla.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[7:21] Y ya el barco estaba elevando anclas y se empezó a escuchar ese ruido de, El hierro contra hierro, cuando la máquina, el torno ese se puso en marcha, dando vuelta, tirando de ese ancla hacia arriba. ¿Qué hace mi compañero? Se tira al mar. Pero él sabía nadar, él podía, más o menos ese riesgo sabía cómo salir adelante con ello. Y mi segundo amigo también se tiró detrás de él. Pero sinceramente, cuando yo vi el espacio que quedaba entre el mar y la boca del ancla, yo fui incapaz de tirarme. Eso sí, para mí era un suicidio. Además, yo no sabía nadar.

Loïc Malsch:
[8:23] Es un gran detalle.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[8:24] Y entonces… Sí, sí, porque llegué a pensar que lo único que me quedaba era o quedarme allí o suicidarme, no había otra, porque tirándome al mar iba a encontrarme con mis compañeros allí abajo, pero no creo que me iban a salvar tampoco porque ahí ya en esa ocasión cada uno estaba ya ante el peligro intentando encontrar un camino de salir a salvo, entonces.

Loïc Malsch:
[9:03] Ahí te quedas tú arriba del barco viendo a tus dos amigos que se habían tirado y estaban regresando ¿y qué piensas en ese momento?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[9:12] Pues en ese momento en primer lugar ellos desaparecieron y yo seguí con el ruido del ancla elevándose cada vez más cerca hacia mí en un par de ocasiones incluso intenté acercarme otra vez pero ya, fue de mal en peor porque de repente llegué a un punto donde ya veía el ancla viniendo hacia mí, ya esto era peor todavía porque claro a medida que fue subiendo la cadena con esa fuerza estamos hablando de un ancla que es gigante y cada vez ya no me dejaba ver el mar tampoco y claro eso me pilla en medio de esa boca del barco y me aplasta así de simple, y claro más el ruido que es aterrador pues yo ya cada vez me iba más para atrás ¿no? ¿11 años?

Loïc Malsch:
[10:16] Eras muy chiquito. Es decir, ya todo esto, y más cuando no estás acostumbrado a estos tamaños de barcos muy grandes, anclas y tal, parecía una máquina de guerra, de terror, ¿no?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[10:27] Sí, la verdad que fue un susto bastante gordo. ¿Por qué yo me encontraba en ese puerto y por qué tenía estos compañeros conmigo? Porque resulta que mi madre regentaba una cantina en ese puerto donde ella vendía cervezas, daba de comer a los trabajadores, en fin, era el lugar donde yo tras salir de la escuela siempre estaba allí, daba vueltas por allí ayudando a mi madre con muchos otros niños que vivían en nuestra casa, que todos ellos eran hijos de amigas de mi madre, pero como si fuesen hijos de ella. Esa cultura africana, ese formato nuestro, que en realidad una mujer es madre de todos los niños que hay a su alrededor. Entonces eso fue lo que en realidad hizo a que yo tuviese ese costumbre esa costumbre de estar en ese puerto, en ese lugar, y fíjate que de repente lo que recuerdo es que me quedé a oscuras porque el ancla llegó a tapar la boca.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[11:54] Y me quedé en la prueba del barco, un lugar muy oscuro. El barco zarpó porque oía el ruido.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[12:06] Ese ruido. Recuerdo que cuando lo oyes es que ya el barco.

Loïc Malsch:
[12:16] Y es demasiado tarde cuando lo oyes esto.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[12:19] Demasiado tarde. Very, very late. Ahí me quedé y empecé a tener ese susto porque a oscuras, calor, empezó a elevarse el sol. A medida que el sol iba subiendo, ese barco zarpando, que no hacía más que ese vaivén de cada vez, a medida que va entrando al mar, cada vez son más altas las olas y la proa del barco sube más y baja más. Se oye el golpe que da contra las olas, vuelve a subir, vuelve a bajar. Todo esto me empezó a dar bastante susto, la verdad.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[13:18] Con un susto en el cuerpo que, entre el sudor del sol, el calor que hacía allí, la oscuridad, no podía hacer nada. Si gritase no me oiría nadie, en esa parte del barco no se mueve nada. Pero yo tuve la suerte de que dos días después apareció el contramaestre en la proa. Estaba buscando cabos, pintura, su rutina de siempre, ¿no?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[13:54] Y de repente vi como una ranurita de la puerta, ¿sabes cómo son las puertas de los barcos? Que son puertas que se cierran herméticamente, que están pensados para que si hay fuga o lo que sea, pues no se cuela el agua. En fin, recuerdo cómo esa ranurita de repente hizo y se veía la luz cada vez más, cada vez más. Entró un señor, este señor entró y vi que él percató que eso no estaba normal. ¿Por qué? Porque oía mi respiración, oía que él presentía que eso no era normal, como él solía encontrar aquello. El caso es que yo salí, salí porque es que no podía aguantar más. Y el señor se asustó. Él era de Costa Rica.

Loïc Malsch:
[14:56] Ahora ya el asustado era él.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[14:58] Sí, sí. Se pegó un susto como que, pero ¿qué haces aquí? Casi se echó a correr. Este barco tenía tripulación mixta, había marineros de Costa Rica, había españoles, había de Guatemala, era una naviera española, el capitán era griego, en la vida se me olvidará, se llamaba Fayula.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[15:36] Este señor me agarró de las manos, me dijo, sal, fuera. En primer lugar, él salió y tras la puerta me dijo.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[15:49] Salí y nada más salir me agarró de las manos. Me empezó a llevar por el barco gritando, polizón, polizón, polizón. Y claro, todo el mundo, toda la tripulación empezaron a salir. Capitán, el puente, mirando abajo, todos así con los ojos como diciendo, Dios mío, ¿y esto? Ahora, y claro, todos ellos se encuentran con un niño que estaba atemorizado, temblando, sudando, no ha comido desde hace dos días, no había bebido agua, en fin, una situación bastante complicada, bastante difícil. Y… Fue la primera palabra que yo llegué a aprender en castellano, el polizón. Lo oí tantas veces que resulta que en realidad tampoco sabía el significado.

Loïc Malsch:
[17:07] Claro, es la primera palabra, pero tú no hablabas nada de español, nada.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[17:11] Nada, nada, cero, cero. Bueno, recuerdo allí en el puerto que siempre llegaban los españoles, te decían amigo, por ejemplo.

Loïc Malsch:
[17:20] Amigo y cerveza, seguramente,

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[17:22] Por el local de Zuzma. Un par de palabritas. Pero en polizón, desde luego, no. Y sí, aprendí esa palabra de tanto oírlo, pero sin saber lo que significaba tampoco. Y recuerdo que salieron todos los marineros y todos me miraban como ¿cómo has podido hacer todo esto? ¿cómo has sido capaz? pero claro, lo que ellos no se imaginaban es que, lo que no se podían imaginar es que esto era un juego de niños donde yo ni siquiera era el autor de la idea pero fui la persona que en realidad estuvo en medio de esa prueba que es algo así como cuando muchos beben y al final se encuentran todas las botellas vacías a uno.

Loïc Malsch:
[18:33] Entonces ya te corrieron el muerto, digamos, aunque ya estabas tú, eras el único, no había otro.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[18:41] Exacto, entonces para todos ellos simplemente fue un niño que se hizo de polizón y se escondió en el barco para poder salir de allí.

Loïc Malsch:
[18:54] Me imagino que ellos, ahí en este momento, la gran pregunta debió ser ¿y qué hacemos con él ahora?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[19:00] Exacto, ¿qué hacemos con este niño? Y persona clave, capitán, quien en realidad me miraba delante del contramaister, porque claro, el contramaister me agarró de la mano y solamente me podía entregar al capitán. Eso era su labor como que he encontrado un polizón en nuestro barco y usted es la autoridad máxima, se lo traigo ahora usted decide qué hacemos con él, y fue un momento bastante tenso, bastante duro ahora que recuerdo la verdad que, Sí, fue muy difícil, fue un momento muy difícil. Yo no podía hablar, no sabía en qué lengua hablar, temblaba. Como estoy ahora recordándome ese momento, sinceramente no se lo propongo a nadie encontrarse en tal situación.

Loïc Malsch:
[20:16] ¿Todavía tú, cuando rememoras esto, te sigue aflorando las emociones de aquel momento, todos estos años después?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[20:24] Sí Sí, sí, Sí, me es muy triste decirlo, pero fue un momento. Fíjate que introducirme en la boca del ancla no fue tan tenso. Encontrarme en esa oscuridad tampoco fue tan tenso. La mañana siguiente, cuando el barco había zarpado, empezó a subir el sol, sí empecé a notar ese sentimiento de a la deriva, absolutamente. Exactamente, donde yo ya ante esa oscuridad que me tenía totalmente consumido dentro de esa proa del barco, yo no podría ver otra vida, no podría ver otra luz, no podía imaginarme que ese día fuera de esa oscuridad, ni que existía luz después de eso.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[21:33] Y después de eso, ahora llegué a encontrarme en un momento donde había una persona que tenía decisión sobre mí y que además él tenía toda una tripulación que iba a hacer exactamente lo que él dictaba. Y yo todo esto tampoco lo sabía. Sí sabía que el capitán es la mayor autoridad, sabía que me encontraba ante él, puesto que este señor, el contramaistre, me agarró de la mano y me fue llevando hacia él, gritando polizón. Por consiguiente, yo esa sensación de que ya iba ante la policía o iba ante una autoridad, sí lo tenía. Pero que iba a ser mi suerte a partir de ese momento, yo ocurriese lo que ocurriese, no me lo podía imaginar. Era totalmente la misma oscuridad en la que yo estaba dentro de la prueba del barco donde no existía nada más simplemente un vacío a oscuras y.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[23:01] Este señor me miró y me dijo tú con 11 años ¿qué haces en mi barco?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[23:14] ¿Quién te ha enviado aquí? Yo claro que no podía explicarme. Me hablaba en inglés, yo hablaba en inglés, pero no podía explicarme de los nervios que tenía, del susto que tenía en mi cuerpo. Estaba totalmente fuera de mí. Era tierra trágame haga usted conmigo lo que quiera pero, este soy yo y no hay nada más y claro vi que el señor me miraba como que claro este que me va a decir, si en el fondo míralo su niño está totalmente asustado llorando, qué me va a decir, ahí estuvo el señor en el puente yo parado en un lado dio un par de vueltas cada lado del puente caminó para allá caminó para acá, él junto al segundo el segundo capitán, en un momento me mira y me dice ¿sabes lo que hacemos con los polizones?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[24:41] Tampoco lo entendía.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[24:45] Me dice te tiramos al mar.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[24:53] Me dice, me dice, esto es lo único que yo puedo hacer contigo. Porque tú eres un niño, tienes 11 años, te encuentras en mi barco y cuando yo llegue a puerto, ¿qué quieres que yo les diga a las autoridades? ¿Cómo has llegado tú hasta aquí? ¿A qué vienes? ¿Cómo he permitido yo a que tú te introduzcas en mi buque? Esas son todas palabras que a mí me quedaron grabadas del capitán. Y él me seguía mirando, recuerdo esa mirada como de, Dios mío, pero si es un niño. ¿Cómo es posible que sea capaz de hacer lo que ha hecho?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[25:57] Pero claro, en ningún momento yo tuve la oportunidad de explicarle al capitán lo que realmente había ocurrido, sobre todo en ese instante. Pero después de un buen rato recuerdo que este señor me mira y me dice es que soy incapaz de tirarte al mar.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[26:21] Aunque es lo mejor que yo puedo hacer por mí pero soy incapaz, me lo dijo bien claro soy incapaz de tirarte al mar porque yo tengo hijos como tú y sería como tirar a un hijo mío al mar, Con lo cual, eso se me quedará para siempre. Me dijo, pero tú, ¿qué es lo que te empuja a hacer lo que has hecho? Claro que no le podía yo responder, no tenía respuestas para él.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[27:01] Yo seguía con ese susto. Me dijo, muy bien, vale, pues lo único que puedo hacer, en primer lugar, no te voy a tirar al mar, no te voy a echar por la borda. Vas a pasar a ser parte de la tripulación, vas a trabajar, ya me las arreglaré para indicar que por alguna causa tuve que aceptar del gobierno de allá porque tenemos un contrato. En fin, él se hizo ahí su película de decir, vale, a trabajar. Como tú has querido venir aquí y has querido estar aquí, pues ahora las consecuencias son estas.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[27:54] Sinceramente nunca he visto tanto trabajo en mi vida.

Loïc Malsch:
[27:59] ¿Así en estos días en el barco?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[28:02] Día y noche trabajando, día y noche. Pasé a ser el niño del barco, pasé a ser el camarero, pasé a ser el que limpia las habitaciones, los camarotes, el que hace todos los recados, el que, en fin.

Loïc Malsch:
[28:24] Un chico para todo. Ya que estás aquí te vamos

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[28:27] A utilizar para todo. Vas a ganar tu pasaje. Exacto. Y eres un trabajador más, ¿no? Y me acuerdo que me dijo bien claro el capitán, ganarás unos dólares, pero vas a trabajar por ello. ¿Por qué? Porque aquí todos trabajamos. Y tú, la única que tienes es ser parte de esta tripulación. No hay otra forma. Y claro, ahí me encontré yo trabajando, pero sinceramente empecé a encontrar también ese amor de la tripulación, del capitán, del contramaistre y de todas estas personas que me habían visto. De ese modo me habían encontrado, como me encontraron al principio, pero que de repente veían en mí ese niño que no hacía más que representar a un niño más de sus familias, de la vida de ellos, de su realidad. Entonces todo era un juego sobre el trabajo. Me tiraban de las orejas, todo el mundo me empujaba, todo el mundo, había juegos por todas partes me ponían a pelar patatas me acuerdo del cocinero Pepe me ponía a pelar patatas y eso era pelar un saco de 50 kilos de.

Loïc Malsch:
[29:54] Patatas se acaba nunca

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[29:56] Se acaba nunca, Pero era un momento muy especial porque era el momento en que podías subir a la proa a pelar patatas. Porque para pelar patatas, como siempre teníamos lo que es guardado, la cebolla, las patatas, todo eso estaba en la parte de arriba. Entonces tenías que subir para arriba y ahí mismo te ponías con agua a pelar. Pero recuerdo que todas las manos por el almidón de las patatas, ¿no? Se te quedaban todas las manos hechos. Pero claro, es que tenías que pelar un saco de 50 kilos de patatas.

Loïc Malsch:
[30:49] Son muchas patatas, más para un niño de 11 años. Seydu, tú haces todo este viaje. ¿Cuánto dura el viaje? Para los que no nos situan Sierra Leona, está un poco abajo en la cuenca esta de África y se lleva a Gran Canaria siguiendo la costa.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[31:12] Sí, exacto. Esa travesía dura siete días.

Loïc Malsch:
[31:16] Todavía no es tanto.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[31:19] No, no es tanto. Lo que pasa es que, es…

Loïc Malsch:
[31:24] Pelando patatas se te puede hacer largo.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[31:27] Sí. Y luego es el Atlántico Se mueve mucho para un niño que no está acostumbrado al mar. Fue un momento complicado.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[31:40] Y de hecho, además, recuerdo que todo llegaba ya a ser tan en armonía con toda la tripulación. Y así el capitán después de unos días un poco como nos acercamos y tal y me empezó a tirar de la lengua a que le contase en realidad qué es lo que había pasado y por qué me había atrevido yo, a hacer lo que hice le conté que estaba con dos amigos y era un juego y al final acabamos escondiéndonos y ellos sí pudieron volver a nado, aunque yo pues me asusté y me quedé en el barco, ¿no? Y sí, me miró y lo entendió muy bien, como que, ¡qué fuerte! Y recuerdo lo siguiente que me preguntó es, pero ¿sabes que tú, aparte de que podías saber truncado tu vida para siempre eres consciente de que a partir de ahora ¿dónde vas?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[33:02] ¿Qué es lo que tú quieres en la vida? Porque claro, tú has visto lo que se trabaja aquí, ¿no? No sé si realmente eso es lo que tú quieres hacer en el resto de tu vida. Y recuerdo que me preguntó también en Freetown, ¿qué vida tenías? Le conté que mi madre es la de la cantina y te dijo, claro, entonces Fátima es tu madre. Claro, el señor iba ahí a tomar su cerveza. La conocía, debía ser muy conocida ahí en el puerto. Claro, porque era la que servía las cervezas a todo el mundo que llegaba allí. Y me era como que, Dios mío, o sea, que si yo a ti te hubiese echado por la borda del barco, me habría terminado con el hijo de Fátima. Así, tal cual.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[34:04] Recuerdo que me empezó a preguntar entonces ¿qué hacía sin ser león? Y le comenté que yo con mi abuelo pues de siempre le seguía a los sitios donde él actuaba mi abuelo era músico era un músico conocido allí en Freetown porque en todos los araos él estaba le llamaban el calendario porque cada día del calendario él en algún sarao estaba, siempre tenía actuación tenía una y si no se lo inventaba, y si no venían sus colegas y lo hacía ahí mismo donde estaba era ponerse a tocar y todo el mundo se acercaba y el sarao estaba servido y.

Loïc Malsch:
[34:55] Tú creciste mucho con él y en este ambiente de música y tal

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[35:00] Exacto, entonces eso para mí, él era un referente para mí y yo aprendí pues con él viéndole cómo hacía sus instrumentos, componía, como sus colegas venían también con los suyos, sus instrumentos, sus cosas, llegaban a acuerdo, tocaban, salían bolos, se ponían de acuerdo, se peleaban. En fin un poquito de todo pero yo siempre estaba con él porque además yo cargaba su instrumento, o estaba con él o me iba a la escuela y recuerdo que a mi madre por ejemplo no le gustaba eso mucho porque claro mi madre lo que más quería es que yo me limitase a lo que es la escuela y ya está te.

Loïc Malsch:
[35:51] Prefería ver en la escuela que en los zaraos de tu abuelo

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[35:54] Exacto. Pero en cambio mi abuelo ya lo tenía bien claro, como desde el inicio. Yo siempre he estado con él, pues nadie podía romper ese vínculo. Entonces, cada vez que él se tenía que mover, si yo no estoy en la escuela, me enganchaba y ahí estaba yo. Pero luego volvíamos tarde y claro, empezaba la bronca de mi madre hacia él, en fin. Pero el día siguiente todo volvía a la normalidad.

Loïc Malsch:
[36:29] Eso es lo bueno.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[36:31] Claro, porque también yo volvía a acudir otra vez a la escuela.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[36:36] En fin, todo esto le empecé yo a contar al capitán, que sí, yo hacía música con mis amigos y tal, porque había aprendido cosas de mi abuelo y tal, y bueno, y que cantaba, y que mi madre cantaba mucho, y que los dos estaban integrados en la National Dance Troupe de Sierra Leona, que fue una formación creada por mi abuelo para albergar a todos lo que son las tribus de Sierra Leona, para que puedan mostrar sus artes culturales representando a Sierra Leona.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[37:24] Entonces, este señor empezó a mirar, el capitán, empezó a mirar como que, o sea que en realidad para ti lo que importa es lo que me estás contando de tu abuelo, la música y la escuela. ¿y tú crees que eso es lo que harías en el futuro? Recuerdo que me hizo esa pregunta y yo le miré y le dije sí, a mí me gustaría ir a la escuela me gustaría ir a la escuela pero para aprender la música le dije porque en realidad, eso es lo que yo sé hacer, me acuerdo que Y dijo, pues si lo tienes claro, eso es lo que tenías que hacer. De todos modos, que sepas una cosa. Nosotros vamos a llegar a Las Palmas de Gran Canaria. Y cuando lleguemos a Las Palmas, de alguna forma yo tendré que buscar manera o esconderte aquí, que no te vea la aduana, o tú te tendrías que salir del barco sin que nadie te vea, porque si no esto sería un problemón para mí.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[38:51] La verdad, empecé a ver que sí, complicado la situación del capitán. Claro que me quería, claro que ya no tenía otra forma de cómo hacer conmigo, pero a su vez le quité yo sueño en una situación bastante complicada. Pero aún así, seguido adelante, recuerdo que llegamos a las palmas de Gran Canaria. Nunca se me olvidará aquel día, esa noche cuando llegamos, que se veía toda esa bahía iluminada, tantas bombillas encendidas. Sinceramente no era la apariencia que yo veía en mi Sierra Leona natal. Para mí eso era un espectáculo nunca visto.

Loïc Malsch:
[39:54] Era una diferencia enorme con el puerto al que tú estabas acostumbrado.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[40:00] Exacto. En ese puerto cerca de donde yo vivía había dos luces y una de las dos eran del mismo barco que estaba atracado allí.

Loïc Malsch:
[40:13] Eso era un festival de luz y colores.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[40:18] Sí, alucinante. Y esto me impactó mucho, me impactó muchísimo. Esto me empezó a enseñar de que había llegado a otro mundo y que lo que mi compañero llamaba Las Palmas era un lugar donde la luz era eterna. Y sí, recuerdo quedarme toda la noche despierto mirando esa bahía, alucinándome. Y la mañana siguiente tuvimos que ir a puerto. Entramos y del puerto y me dice el capitán, no vas a salir te vas a quedar abajo hasta que yo te diga, Ahí estuve. Estuvimos tres días. Descargamos pescado en Las Palmas. Cogimos víveres. Y el barco zarpó otra vez.

Loïc Malsch:
[41:33] ¿Tú estabas dentro?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[41:34] Yo estaba dentro, sí. Y me dice el capitán, ahora mismo zarpamos de aquí y nos vamos a Cotonú. Y tú vas a seguir trabajando, lo siento mucho.

Loïc Malsch:
[41:52] Volviste a bajar, camino a Sierra Leona.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[41:58] Exacto, volvimos a bajar. Y ahora, poquito a poco ya pasé a ser parte de la tripulación. Ya empecé como quien dice, uno más en el barco. Este barco era naviera, era frigorífico entonces lo que hacíamos era que cargábamos víveres, pescados pollo y, distribuíamos en otros puertos de África y desde África cargábamos pescado, veníamos a las palmas ese era el movimiento constante, y recuerdo que seguimos así, medio año moviéndonos por toda esa zona y tú.

Loïc Malsch:
[42:49] Formando parte de la tripulación oye, pero avisaste a tu madre ¿no?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[42:54] No, no, mi madre no sabe nada. En esa época no existían todo ese entramado de móviles.

Loïc Malsch:
[43:04] Tu madre seguramente te daba por perdido.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[43:07] Exacto, totalmente. De hecho, mis dos compañeros, con los que me escondí en la prueba del barco, llegaron a comentarle a mi madre que yo me había quedado colgado dentro del barco y no sabían nada más de mí y pues se temía a lo peor, porque además muchos otros marineros que trabajaban en barcos de pesca y tal, que muchas veces iban a Las Palmas y se movían por la zona, Le habían comentado a mi madre que es una pena, pero nos tememos lo peor porque es posible que a él le hayan encontrado y lo hayan tirado por la borda, pero no sabemos.

Loïc Malsch:
[44:00] ¡Ay, pobre mujer!

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[44:02] Sí, sí, y ella acudía siempre a todos los barcos que venían a pescar, a faenar por toda África Occidental. Acudía siempre al puerto a preguntar si algún marinero me había encontrado, porque en muchos de estos barcos siempre había algún marinero senegalés, había alguno de otros sitios de ganés de África Occidental que trabajaban en esos barcos. Y bueno, ella iba, preguntaba para ver si en algún momento me habían visto por las palmas, me habían visto en algún lugar, o les había llegado algún mensaje o algo de alguien que se tiró por la boca, en fin. Y nada. Entonces, bueno, resulta que sí, ahí seguía yo. Yo seguía trabajando en el barco. Se llamaba El Arenal.

Loïc Malsch:
[44:55] El Arenal.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[44:56] El Arenal. Tampoco se me olvidará jamás.

Loïc Malsch:
[45:01] Polizona marinero a tiempo completo.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[45:06] Bueno, y recuerdo que llegamos a Cotonou la primera vez y me dijo el capitán, lleva hacia como un mes o un mes y pico y no has bajado nunca a tierra claro, porque cada vez que llegábamos yo no bajaba a tierra yo estaba muy asustado, incluso los marineros me decían ven conmigo y tal, vamos a dar un pase, no, yo no iba, me quedaba allí, me acuerdo que en Cotonou dijo el capitán vente conmigo vamos a dar un paseo.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[45:48] Fuimos allí en una cantina me tomé una Coca-Cola y me acuerdo que fuimos a un mercado que es lo que solían hacer todos los marineros intentar comprar algo algo de ropa, me acuerdo que me decía el capitán me dice, ¿te gustaría comprar algo? Digo pues sí dice, vale eso fue antes de salir del barco me dijo, vamos a ir afuera, vienes conmigo ¿te gustaría comprar algo? Dice, sí me dice, vale, entonces te voy a dar un adelanto de tu dinero que trabajas, me acuerdo que me dio 100 dólares me dijo una fortuna me dijo con este dinero podrás comprar lo que quieres pero como vas a estar conmigo ya me dices lo que quieres comprar que me gustaría verlo, me acuerdo que llegamos al mercado y yo lo que buscaba era un radiocassette, un radiocassette de estos de los antiguos, y hacer posible con radio ahora sí, estaría bien.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[47:16] Me acuerdo que todo el mundo compraba ropa tomaban sus cervezas yo me tomé una Coca-Cola y fui a ver un radiocaset y me fui al radiocaset, me acuerdo que el capitán me miraba como que jolín, pero ¿y qué tienes tú con esta cosa? Y yo le digo, no, no, es que yo lo quiero y tal. Bueno, me compré el radiocassette, me compré un par de cintas, y bueno, eso fue ya lo más en el barco.

Loïc Malsch:
[47:55] Así que tu primera compra con tu primer sueldo fue un radiocassette y unas cintas.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[48:00] Y ahora tú imagínate ese niño en el barco cuando zarpa el barco con el rayo cassette siempre buscando las ondas esas y cada vez que oía una canción eso era un baile eso era una danza era una fiesta un cachondeo y claro, constantemente con mi rayo cassette pegado escuchando música, hombre.

Loïc Malsch:
[48:34] Poniendo mucha alegría en el barco, ¿no?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[48:36] Exacto, entonces dentro de la tripulación ahí empezó a haber una cosa claro, era solo trabajar y trabajar y trabajar y me acuerdo que bueno, pues todo el mundo sí, se hablaban entre sí, pero era esa relación de trabajar y la ocupación las responsabilidades, ¿no? Y yo era ese lugar, ese centro que sacaba siempre el radiocasset. Y además yo siempre subía a la proa, intentaba ver cuándo estábamos cerca de alguna tierra que se veía ahí a lo lejos, una tierra, digo, aquí hay señal, aquí hay radios. Y claro, empezaba a sintonizar y me salía radio a crao. Eso ponía unas canciones que flipan.

Loïc Malsch:
[49:26] Buenísimas ahí.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[49:27] Y me salía Radio Takarón, Y es que me encantaba por eso, precisamente, porque ibas consiguiendo darte con todos los canales de radio remotos de la zona, ¿no?

Loïc Malsch:
[49:50] ¿Cuánto tiempo más estuviste en el barco? ¿Dónde fue tu último puerto con este barco?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[49:56] Mi último puerto volvió a ser Gran Canaria.

Loïc Malsch:
[50:02] ¿Y cómo que te decidiste bajar?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[50:04] ¿Por qué? Sí, pues porque fue que ya llevaba como ocho meses trabajando en el barco, tenía un poquito de dinero, cosa que el capitán me lo dijo bien claro, me dijo, mira, cuando llegamos a Las Palmas me dijo, tú me habías comentado que lo que tú quieres es estudiar, ¿no? Y digo, sí señor, yo quiero ir a la escuela. Me dice, aquí tú puedes ir a la escuela, pero tú me tienes que asegurar que vas a ir a la escuela, porque es lo más importante para ti. Recuerdo que me lo dijo una y otra vez más que yo no podía quedarme así, tenía que hacer un esfuerzo en educarme en seguir accediendo a la educación porque era mi salvación en realidad era lo que me podía cambiar la vida y yo recuerdo esa noche que me dijo en Gran Canaria estábamos en Puerto me dijo, te puedes ir aquí tienes dos mil dólares que te has ganado wow.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[51:29] Márchate pero recuerda tienes que estudiar sinceramente en esa época mira te estoy hablando de los, 80 finales de los 80 yendo hacia los 90.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[51:49] Tanto yo como muchos jóvenes en Sierra Leona, nuestra referencia era siempre venir a Europa a estudiar. Todo lo que siempre un joven ha querido en estos países era estudiar en Europa. ¿Por qué? Porque si tú estudias en Europa y vuelves a África, tienes asegurado tu futuro, ¿no? ¿Por qué esto era así? Porque esto venía de la colonización, ¿no? Todas las familias hemos ido viendo, o sea, nuestros padres han ido viendo como todos aquellos que por alguna causa habían conseguido venir a estudiar a Occidente porque sus padres, sus familias eran de la parte audiente, la parte política del país, quienes podían permitir pagar los estudios de sus hijos, hijas en el occidente, pues automáticamente cuando estos hijos volvían otra vez de vuelta, eran los capos, eran los dirigentes de todas las empresas.

Loïc Malsch:
[53:10] Ya partían de una buena posición y esto todavía les daba un empujón más.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[53:15] Más aún. Y sinceramente, mi época era eso lo más importante, era poder venir a estudiar a Occidente. No venir a Occidente a ganarse la vida.

Loïc Malsch:
[53:31] Y no es la inmigración actual de vida o muerte. Era realmente con una aspiración educacional de volver y sabiendo que ibas a tener una buena educación que te permitiera tener una buena vida luego.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[53:43] Exacto. Y todos luchábamos por eso. Todos. Eso era lo que todos queríamos. ¿Por qué? Porque era superarse en la vida, era además volver a Sierra Leona, en mi caso, y construir tu vida para siempre, ¿no? Con un buen puesto de trabajo, etcétera, ¿no?

Loïc Malsch:
[54:08] Y tú te encuentras con estos 11, 12 años, con dos mil dólares en mano, que es mucho dinero para la época, ni decir para un chavalito, y con este sueño que tenías ahí enfrente y al alcance de la mano.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[54:26] Sí, sí, sobre todo estando en un lugar donde empecé a ver bien claro que mi vida había cambiado y empezaba una nueva vida que me podría llevar hacia mis objetivos de futuro, que es estudiar, sobre todo estudiar música.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[54:49] Pero tampoco estaba en el lugar idóneo, sin saberlo. ¿Por qué? Porque Las Palmas es un lugar, sobre todo en esa época, era un puerto franco, era un puerto pesquero, Era más bien un lugar de paso donde aparecían los barcos, se movía mucha gente de todas partes, pero no era ese lugar donde yo podía ir a estudiar. Pero sí, yo me encontraba allí y resulta que había un tío mío que trabajaba en unos barcos pesqueros y que a veces aparecía allí. Y mi madre había hablado con él, le había visto en Frito, le había dicho, mira, este me han comentado que desapareció, no sabemos dónde está y tal. Bueno, el caso es que yo estando en Las Palmas, me acuerdo que habían pasado ya como dos meses, una cosa así, me estaba quedando casi sin dinero ya de pagar la pensión y no sé qué.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[56:02] Y de repente apareció este señor buscándome, dio conmigo. Y este señor pues tenía base en Las Palmas porque tenía parte de su familia allí porque siempre trabajaba entre Sierra Leona y Las Palmas y de repente empecé a tener, llegué a encontrar esa persona que un poco como que podía indagar las cosas conmigo y me podía también dar unas pautas como decir bueno, vamos a ver, has estado solo hasta ahora Pero que sepas que esto no puede ser así. De alguna manera tú tienes que decidir por una cosa u otra. Es decir, o vuelves a Freedown donde están los tuyos, está tu madre y te está esperando, o si te quieres quedar aquí tienes que optar a hacer algo, Que tenga que ver con tu futuro, ¿no? Y me acuerdo que yo ya no tenía dinero.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[57:11] Y me dice mi tío, ¿en realidad quieres seguir con la música? Yo le dije, exacto, eso es lo que yo quiero. Y ahora mismo no quiero volver a Sierra Leona. Quiero estudiar aquí, ¿no? Y me dice, pues si quieres seguir con la música, lo que tenías que hacer es irte a la península, porque allí sí tendrías la oportunidad de educarte. Ir a una escuela de música. ¿Cómo lo vas a hacer? Pues Dios sabe, pero…

Loïc Malsch:
[57:48] Aquí no lo podrás hacer. Allá como mínimo te podrás espabilar para encontrar algo, pero aquí seguro que no va a pasar.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[57:55] Exacto. Me acuerdo que me compró un billete de avión mi tío, y me dio 500 pesetas.

Loïc Malsch:
[58:05] Es lo mismo que 2.000 dólares, ya hemos bajado el presupuesto.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[58:11] Y me dijo, te vas para Madrid, que allí tendrás más oportunidades. Y así aparecí a este lugar que se llama Madrid, que recuerdo que hacía un frío, y que otra vez ¿En invierno? En invierno. Y otra vez cambió todo en mi vida y me encontré en un lugar donde ya no era eso que yo conocía de las palmas, que no era muy lejano a las temperaturas. De mi Sierra Leona natal, se podía ir en chanclas, se podía estar como estuvieses en África. No, esto ya era otra cosa. Luego me impactaba mucho al llegar a Madrid, donde vi que la gente no te hacía caso.

Loïc Malsch:
[59:11] Eras totalmente anónimo ahí. Nadie te miraba ni nada.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[59:15] Nadie. Todo el mundo estaba muy ocupado en lo suyo, todo el mundo estaba muy pendiente a su historia y hacía mucho frío. Y claro, veías ese mar de personas cruzando constantemente. En Las Palmas todo era más pausado, todo era más tranquilo. En Madrid ya descubrí, por ejemplo, el metro, cosa que no podía imaginar que existía. Lógicamente, ante el frío, el desconocimiento del lugar, el no saber dónde ir,

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:00:04] el no saber tampoco dónde estoy, mi refugio era el metro. donde te…

Loïc Malsch:
[1:00:11] Perdón, que te corte, pero tú caes a Madrid pero caes sin casa, sin conocidos, sin familiares vas a Madrid a buscar una escuela de música, pero sin nada más que 500 pesetas y tu buena voluntad y tu sonrisa, nada más que abriga muy poco esto en invierno Muy,

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:00:33] Muy poco no conocía a nadie, ni tampoco sabía dónde ir, Lo único que sé es que salí en un vuelo de Iberia, de Las Palmas, perdón, de Gran Canarias a Madrid.

Loïc Malsch:
[1:00:50] ¡Guau! Con alrededor de 15 años, ¿no? ¿Más o menos tendrías en esta época?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:00:54] No, no, no. Tendría 13 años, 14 años.

Loïc Malsch:
[1:01:00] Imagínate, 13, 14 años. Es solo en una ciudad totalmente desconocida y años luz de cualquier referencia que tú hayas vivido antes.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:01:10] Sí, mucho frío. Lo que más recuerdo es que hacía muchísimo frío. Era invierno, empecé a quedarme en el metro. Una de las cosas que me dio mucha tristeza fue que no tenía un instrumento musical conmigo. Porque esto podría haber sido mi salvación, ya que sí sabía interpretar, podía buscarme la vida con ello, pero tampoco mi mente me llevaba hacia eso. Por consiguiente, la vida era empezar a pasar hambre, empezar a dormir en el metro, empezar a moverme por esas estaciones centrales. Me acuerdo, por ejemplo, Gran Vía se llamaba José Antonio en esa época.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:02:12] Era la época del alcalde tierno Galván en Madrid. Estos son todos pequeños detalles que jamás se me dirán. Me acuerdo que tenían mucho que ver con mi realidad y me acuerdo tras ese invierno, que pasé en el metro con mucho frío, llegué a conocer a otras personas que vivían de esa forma, que para ellos era porque lo habían elegido, a mi parecer, no estaban en mi condición. Mi condición era porque yo, en mi caso, no tenía dónde ir, no tenía otra cosa, no sabía dónde ir.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:03:05] Era lo que tenía, era lo único que tenía a mano, ¿no? Pero empecé a encontrar jóvenes, empecé a encontrar personas que, hablando con ellos, pues varios chicos, por ejemplo, me comentaron que ellos habían escapado de sus casas, ¿no? Y que simplemente no aguantaban a sus padres, no querían estar en sus casas, entonces habían optado por vivir en el metro, o sea, dormir en el metro y tal. Y me acuerdo que junto a ellos buscábamos cartón por la tarde para poder dormir, y luego llegó el verano, primavera, y junto a estos salíamos fuera. Llegué a conocer todos los sitios en Madrid donde nos podían dar algo de comer gratuitamente. Que en Madrid hay unos cuantos, sé que han cerrado unos cuantos, pero hasta hoy hay muchos. Para personas que estaban en mi situación, como yo.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:04:14] Recuerdo que acudíamos a esos lugares donde había una parroquia, por ejemplo, donde había una ventanita que tú llegabas ahí a las 12 del mediodía, abría esa pequeña compuerta y te salía un bocadillo, y hacíamos cola y todos conseguíamos un bocadillo.

Loïc Malsch:
[1:04:34] Y te salvaba el día, y a este día no te morías de hambre.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:04:37] Exacto, y así constante, comiendo de todos estos lugares de caridad, que había en la calle Huertas, por ejemplo, estaba el centro de la Madre Calcuta, donde para nosotros era muy famoso ese centro porque te daban una comida caliente.

Loïc Malsch:
[1:05:01] Imagínate, ya ni bocadillo, comida caliente, que debía ser esto en invierno un sueño.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:05:08] Sí, te daban un plato de garbanzos, una sopa, un plato de lentejas. Entonces como que te reponías una fuerza ahí para poder continuar. Y todos conocíamos esos lugares, ¿no? Y recuerdo alguna vez, por ejemplo, que aparecía la policía, cogían al chaval este que estaba conmigo, que era porque se había escapado de su casa y estaba fugado. La policía lo acababa de encontrar y a mí no me hacían caso. A mí ni me miraban, se lo cogían y se lo llevaban. Me acuerdo que pasaba igual diez días, una semana, una cosa así, estando en la Plaza Mayor, donde está el caballo sentado ahí debajo, aparecía el chaval otra vez.

Loïc Malsch:
[1:06:02] Otra vez se había fugado.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:06:06] Pero aparecía con otros dos más.

Loïc Malsch:
[1:06:11] Oye, Isaidu, ¿cómo cambias esta dinámica? ¿Cómo consigues salir de vivir en la calle y de vivir de la caridad?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:06:20] Mira, empecé a frecuentarme al Retiro, el Parque del Retiro. Y por mi movimiento en el metro llegué a descubrir que era un parque y que mucha gente iban ahí a dar paseos y tal y recuerdo que era primavera se estaba muy bien allí entonces empecé a dormir en el parque, por las noches y durante la mañana pues salía ya Me movía por allí, buscaba algo de comer y tal, porque ya había una temperatura buena. Y estando en el retiro, pues tenía allí cosas que estaban a mano, palos, están los árboles, ya no era como estar en el metro y tal. Empecé otra vez a dar lugar a mis recuerdos de la música de mi abuelo y empecé a coger hojalatas, latas de conserva que había por ahí tirados en la basura, me cogía unos palos. El caso es que empecé a montar unos instrumentos con los que yo tocaba en lo que es el pasadizo que hay debajo del retiro para poder salir del metro al parque. Yo tocaba allí.

Loïc Malsch:
[1:07:49] Y ahí tocabas, y la gente te iba dando dinero o tal, y tú estabas ahí bien ubicado para tocar, te gustaba, y además pues podías ganar dinero.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:07:58] Exacto. Y ganaba, podía pagarme la comida, incluso coger una pensión, empecé a dormir en una pensión, empecé a conocer a amigos que también diabulaban por la calle tocando músicos, que llegaban algún americano que tocaba el saxo, pero ya eran personas que más bien se movían por el mundo con esa cosa tan divina que es la música y que no les importaba nada más que poder tener un pequeño escenario donde poder exponerse, ganarse esa poca cosa que se puede decir para poder comer y seguir a otro lugar.

Loïc Malsch:
[1:08:47] Empezaste a juntarte con tus pares, con la gente muy similar a ti.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:08:51] Muy similar, sí. Y ahí empecé a conocer a muchos músicos, empecé a conocer a muchísimas personas. Pues yo recuerdo, tocábamos en la puerta de Galerías Preciados, me encontré con otro amigo que era del Senegal, llegamos a fabricarnos unos cuantos instrumentos, aquello era maravilloso. Luego aparecía uno que era americano, se ponía a bailar. Era arte puro. Y luego de allí nos invitaban a tocar a lugares, a clubs, a sitios. Y estando tocando debajo del metro, en el retiro, pasaban Kiko, Veneno y Raimundo Amador y me vieron tocando unas ojalatas. Y me dijeron, está muy bien, ¿cómo consigues hacer esto con tan pocas cosas?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:09:49] Pues así fue, como junto a ellos me llevaron con ellos y empecé a hacer giras con ellos.

Loïc Malsch:
[1:09:56] Es decir, ¿ellos te descubrieron en el metro? ¿Les gustó la manera que tenías de tocar, cómo te lo habías montado? ¿Quieres venir y formar parte de nuestro grupo, de nuestros músicos?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:10:11] Así es.

Loïc Malsch:
[1:10:12] José Edu, te voy a decir, tienes una buena estrella. Creo que más bien te la construyes, ¿no? Pero sí que has tenido una vida marcada por gente en momentos claves que te han permitido hacer otras cosas y tomar otros caminos, ¿no? Es muy especial. Así es.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:10:31] Y mucha suerte. Pero, por supuesto, esa experiencia de mi abuelo también me ayudó mucho a poder encontrar esa creatividad que siempre ha sido esa herramienta tan importante, tan necesaria para curtir mi realidad en el futuro. Y me ha dado acceso a lo que es esta cosa tan grande para mí que es la música.

Loïc Malsch:
[1:11:00] Entonces, ¿te vas con ellos de gira? Es decir, ya pasas de trabajar de marinero a buscarte la vida en el metro, sobrevivir en el metro y aprovechar la primavera en el retiro tocando ahí en el metro, a irte de gira como un músico más con grupos muy conocidos aquí en España.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:11:19] Sí es, pero en ese punto donde tú estabas ahora, entre que yo llegué a Madrid y llegué a tener la oportunidad de salir del Parque del Retiro, conociendo a Kiko Raimundo Amador y empezar a hacer giras, me pasaron cinco años o seis. se dice rápido.

Loïc Malsch:
[1:11:44] Resumiendo pero 5 o 6 años no pasan rápido

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:11:47] No pasan rápido fue un tiempo muy duro, muy difícil pero mira por donde yo empecé a hacer gira con Kiko y con Raimundo y mi vida cambió totalmente, junto a ellos como siempre he hecho de la música, todo lo que yo sé y he intentado, apoyar, dar mis conocimientos que yo traía de África esa expresión rítmica tan buena africana pues esto me fue abriendo el camino dentro de la música española y eso era la época de rockola, te estoy hablando porque también llegué a tocar allí, Sí, sí. Yo recuerdo una vez yo tocaba en la calle y vino un señor francés que era de las Martínicas y había venido con su grupo a tocar en Rocola y buscaba a algún músico que le podía acompañar.

Loïc Malsch:
[1:13:00] ¿En serio?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:13:02] Sí, ese señor pasaba en el metro… Y me vio tocar y me llevó. Vino, habló conmigo, me dijo, tocas muy bien, esto es la música que yo hago. Yo voy a tocar a un club, tú vienes conmigo. Sí, señor.

Loïc Malsch:
[1:13:20] Claro que sí, ahora voy.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:13:22] Tenía bailarines y bailarinas y todo. Y yo me encontré en rocola tocando con este señor. Sí. Y de allí mi vida fue cambiando, cambiando, cambiando. Junto a Kiko, Raimundo, me conocieron todos los demás. Serrat, Rosario Flores, todos, todos.

Loïc Malsch:
[1:13:50] ¿Los 90, 2000?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:13:53] Exacto, eso fue ya así, justo antes de la expo 92.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:14:01] Por allí ya arranqué con todo eso. Y no paré, no paré más. Pero en esos cinco años que te dije, cinco o seis años, tampoco paré de acudir a las puertas del Conservatorio de Madrid.

Loïc Malsch:
[1:14:22] Te iba a preguntar, ¿llegaste a estudiar?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:14:26] Buscando la forma de cómo conseguir una plaza. Y entonces el Conservatorio de Madrid estaba lo que es ahora el Teatro Real, en la Plaza de Ópera. Y allí todos los años había una cantidad de plazas gratuitas donde se podía acceder. Y resulta que muchos jóvenes accedían, pero luego no venían a clase, y yo recuerdo que un montón de meses allí parado esperando y los profes entraban me miraban y decían el mismo tío siempre aquí en la puerta ¿qué haces tú aquí parado? Y yo les decía lo mismo que yo necesito una plaza y yo quiero estudiar, y todos me miraban como es que no es que esta no es la forma aquí las plazas están cubiertas yo digo, sí, ya pero yo necesito una plaza se cansaron de mí me dieron una plaza, persistencia sí pero también veían ellos en mí que yo quería estudiar así como muchos otros jóvenes que tenían esa oportunidad tampoco hacían uso de ello, Yo sí estaba decidido.

Loïc Malsch:
[1:15:54] Tú era todo lo contrario. No la tenías y la estabas buscando, pero con todo lo que fuera posible.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:16:00] Así es. Entonces, toda esa época de mi vida, yo empecé a tocar en el metro, ganar para poder pagarme la pensión, comer e ir al conservatorio. Tocar en el retiro, tocar en el metro.

Loïc Malsch:
[1:16:19] ¿Cuánto tiempo estuviste en el conservatorio?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:16:21] Cinco años.

Loïc Malsch:
[1:16:23] ¡Guau! ¿Te dieron plaza y beca para cinco años que es toda la carrera del conservatorio?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:16:28] Me fueron renovando un año tras otro. Claro, es que deshacerte de mí era echarme fuera y no era tan fácil porque yo sí acudía, yo sí estaba. Y los profesores me querían simplemente porque veían en mí ese alumno que quiere llegar ¿sabes?

Loïc Malsch:
[1:16:55] Pasaste entonces de una música me imagino que tú no tenías ninguna formación técnica ¿cómo se llama? Formal digamos era puro instinto y ahí sí que fue y todo lo contrario.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:17:13] Sí, pero fíjate que bueno, todo eso me sirvió para lo más grande, porque gracias a esos años en el conservatorio yo pude entender todo lo que yo ya tenía oído y todo lo que yo ya traía de mi África natal. Entonces, esto hizo de mí un músico, yo creo diferente de muchos otros.

Loïc Malsch:
[1:17:42] Y muy complejo claro porque sobre tu base africana instintiva que aprendiste en la calle con tu abuelo en los garitos estos y tal ya después sabiendo todo esto cuando aprendes la cosa formal como que te cala de otra manera

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:17:58] Absolutamente, sí. Y empiezas también a poder descifrar, empiezas a llegar a entender por qué los ritmos africanos son tan polirrítmicos cuando en Occidente se trata de unas fórmulas mucho más cuadradas. En fin, y además te da la posibilidad, la suerte de poderlos manejar igualmente y de poder utilizar o incluso compaginar, porque tu conocimiento es más amplio.

Loïc Malsch:
[1:18:36] Así es más creativo todavía.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:18:37] Sí, sí, sí. Y luego te da esa suerte también de lo que es ampliar, sobre todo, ver un espectro mucho más amplio, mucho más grande. Y eso a mí me ha ayudado mucho, muchísimo. Y nunca he parado de seguir aprendiendo.

Loïc Malsch:
[1:19:02] Tú ibas al conservatorio, pero también seguías tocando en el retiro.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:19:08] Exacto, sí, sí. Y gracias a estar tocando en la calle, podría mantenerme. Sí, era la fórmula perfecta de yo poder sobre todo pagar la pensión, porque llegué a un punto en que yo ya no podía dormir más sin el metro. Porque esto era muy duro para mí esto era, no, no era muy difícil y a partir de allí de tocar en la calle también empecé llegué a conocer a tantos músicos y con otros africanos llegué a formar grupos, que pasamos a lo que es la movida madrileña absolutamente y fuimos unos pioneros que empezamos a tocar los clubs haciendo música africana en Madrid. Yo tuve varios grupos que funcionaron de maravilla. Y me acuerdo junto a varios amigos una vez nos fuimos a la Costa del Sol porque era ya verano. Dijimos, bueno, Madrid no hay mucho que hacer, son las vacaciones en agosto. Vamos a la Costa del Sol.

Loïc Malsch:
[1:20:21] Ha sido demasiado calor, no hay playa aquí, vámonos.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:20:24] En Gatoca no fuimos. Pero mira por donde estábamos nosotros tocando en Mardella, en la playa, llegó un señor, nos vio tocar y nos dijo, dentro de un par de semanas viene a tocar Stevie Wonder y necesita músicos. Y ustedes, como son músicos africanos y conocen la música negra y no sé cuánto, yo se lo voy a proponer. A ver, yo acabé siendo el percusionista de Stevie Wonder.

Loïc Malsch:
[1:21:03] No me digas de tocar en la playa de Marbella a actuar con Stevie Wonder de percusionista.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:21:11] Hicimos un fin de semana de concierto en Marbella, flipante, con miles de personas. Y luego nos fuimos a Barcelona, luego nos vinimos a Madrid. Y luego pasó un tiempo, volví otra vez en un fin de año y otra vez estuve tocando con él en un casino.

Loïc Malsch:
[1:21:35] Has tocado con lo más grande has tocado con lo más grande a nivel musical Stevie Wonder es difícil hacer mejor

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:21:45] He tenido suerte sí, sinceramente y esto me ha marcado la vida me ha hecho saber y entender que mi herramienta es la música, y seré leal a ella siempre.

Loïc Malsch:
[1:22:06] ¿Tú también estudiaste en Londres?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:22:09] ¿Puede ser? Sí, sí. ¿No conseguiste eso? Sí, después de todo esto yo volví a Freetown.

Loïc Malsch:
[1:22:17] Ok. Después de tocar, de irte de gira, de cuando acabes el conservatorio y tal, decides volver por fin a ver a mamá.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:22:25] Sí, sí. Yo volví a Freetown y me encontré allí con mi madre de nuevo. Sí. Sí. ella llegó a saber que efectivamente yo estaba viva, sí y en Freetown obtuve una beca para la Trinity School of Music en London y me fui para allá a estudiar de nuevo.

Loïc Malsch:
[1:22:51] ¿otros un par de años?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:22:55] Estuve tres años tres años.

Loïc Malsch:
[1:22:59] Es decir que tienes una carrera musical magistral

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:23:01] Bueno fue así en lapsus, poquito a poco pero tuve la suerte de obtener esos conocimientos que me dieron mucho empujón, la verdad me ayudaron mucho y por ejemplo cuando yo estaba con mi abuelo siendo un niño, dentro de la National Dance Group nos llevaron a Nigeria ¡Gracias!

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:23:33] A representar las artes culturales de Sierra Leona dentro del Festival Festac. Imagínate, yo era un niño con nueve años, cuando aquello, más o menos chiquito, bailaba, cantaba con mi abuelo y con mi madre dentro de la National Dance Group. Y yo me acuerdo un señor que apareció allí y que nos vio a nosotros, a mí y a otros chavales más, no me acuerdo cuántos éramos, pero eran tres o cuatro, y que nos dijo, pero ustedes son muy buenos artistas, ¿por qué tienen que estar siempre mandados por todos estos? Claro, es que está mi abuelo, está mi madre ¿sabes? Nosotros somos niños y mis colegas pasaban lo mismo ellos también eran sus padres que estaban integrados dentro de la National Dance Group pero nosotros actuábamos porque simplemente eso fue era nuestro juego ¿sabes? A ti te cogían, te decían te toca la danza de la fulana ya sabes cómo es a bailar ya está.

Loïc Malsch:
[1:24:50] Y tú tan feliz

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:24:51] Y tú tan feliz pues mira por dónde ese señor era Felakuti era lo que es el personaje conocido que representaba el Afrobeat en toda África Occidental y como.

Loïc Malsch:
[1:25:08] El mayor representante del Afrobeat en África

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:25:12] En África y.

Loïc Malsch:
[1:25:13] En el mundo vamos.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:25:14] Sí, sí, me acuerdo que nos llevó, nos cogió a mí a mis colegas y nos llevó a su comuna y hablaba ahí con todos los que estaban ahí los músicos, mirad los niños, siéntate aquí, increíble increíble eso era música y música y música, eso por ejemplo fue una experiencia muy grande para mí sí, porque era un lugar donde todo el mundo era música pura y todo el mundo allí convivía con tan poco y todo era 24 horas haciendo música, no había más no había más, Y Fela con el saxofón cantando y saltando sin ropa.

Loïc Malsch:
[1:26:14] Fiesta alucinante y sin parar.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:26:16] Sí, eso para que tú veas desde mis inicios, ¿no? Cómo la música me dio esa oportunidad incluso a salir de Sierra Leona viendo otros panoramas. Pero claro, yo era un niño y bueno, pues eso era así.

Loïc Malsch:
[1:26:36] Siempre te ha marcado muchísimo. Y luego después de regresas a España, ¿decides regresar a España en vez de irte a Freetown?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:26:44] Después de Londres volví otra vez a Freetown. Sí, y de Freetown me vine otra vez a España.

Loïc Malsch:
[1:26:53] Y ahí te estableciste y ahí sigues bien.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:26:56] Ya me establecí aquí y aquí sigo. Y este es mi lugar.

Loïc Malsch:
[1:27:03] Sí, ahora tú lo llamas tu lugar. Ahora estás en Madrid y es tu tierra. Bueno, es una de tus tierras, pero es donde vives.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:27:10] Sí, sí. Soy un madrileño por adopción. Me encanta este lugar. Es un pueblo que siempre me ha acogido con mucho calor. Siempre he aprendido mucho aquí me han ayudado mucho, es un lugar muy grande para mí y cada vez que salgo a cantar salgo a dar conciertos la gente me miran y me lo vuelven a decir ¿cómo te hemos visto crecer?

Loïc Malsch:
[1:27:49] Qué bonito esto Oye, Seydu, pero tú no paras de volver a África. De hecho, tienes una canción muy bonita que es Return to Africa, que está muy bien. Y hace ya casi 20 años decides montar un proyecto muy bonito. Explícanos un poco cómo surgió esta ONG que montaste en 2005.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:28:16] Pues mira, Diamond Child School of Arts and Culture vuelve otra vez a nacer de esa época de mi infancia, de la escuela, del aprendizaje, del entender, del conocimiento, de lo que es labrar un futuro con esa herramienta que es tan poderosa para un ser humano que es educación.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:28:44] Una cosa tan básica, tan sencilla, pero que resulta que es capaz de transformar la vida de cualquier ser humano. Como te indicaba antes, al principio de mi existencia yo lo que más quise fue ir a la escuela. Yo recuerdo en mi Sierra Leona Natal, de niño, yo lo pasé muy mal. Ir a la escuela hasta mis nueve años, casos diez, era caminar, descanso, era no tener comida, era a la vuelta de la escuela. Ya estaba el sol arriba en lo más alto, caminar sobre ese asfalto ardiendo descalzo, volver a casa, encontrar comida.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:29:39] La infancia en África es muy dura, es muy difícil y esto te marca para siempre. Sobre todo cuando ese camino de esa infancia, todo lo que tú intentas buscar sigue siendo lograr esa educación que te mereces solamente para que el futuro, pues en fin, llegase a ser un poco más llevadero.

Loïc Malsch:
[1:30:09] Porque tienes muy claro que es el camino quizás el único que te garantice que tengas un futuro mejor que lo que tienes ahora en el presente de niño

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:30:21] Exacto entonces yo eso lo aprendí yo eso lo tengo muy arraigado en mi interior.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:30:28] Por mala suerte, por sufrimiento y por buena suerte, por también esos profesores que yo conocí en mi temprana edad, quienes también me hicieron ver que sí, en efecto, la educación era una herramienta que yo necesitaba, ¿no? Yo y cualquier otro infante, cualquier otro niño, ¿no? Y a mí eso se me quedó para siempre, me marcó la vida. Y cuando yo he llegado a encontrar ya lo que un ser humano puede decir, que llegas a tener para comer, llegas a ser feliz, porque tu vida ya es una realidad. Has pasado por todo lo que has pasado, pero aquí estás y tampoco aspiras a lo que es acumular. No, más bien aspiras a seguir siendo feliz, a tener salud y sobre todo a poder crear, poder cantar, poder tocar tus instrumentos y poder moverte en este mundo donde en realidad hay lugar para todos.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:31:45] Yo soy de esas personas afortunadas que ha encontrado todo eso y que ya me ves, mi felicidad nunca ha acabado porque no tiene por qué.

Loïc Malsch:
[1:31:59] Tener fin tal cual, esa es la gran razón no tiene por qué tener fin

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:32:06] Y siempre doy las gracias a los dioses Porque eso siempre lo he tenido entre mis manos, a pesar de incluso las dificultades. Y encontrándome yo ahora con esta felicidad, teniendo lo poco que necesito. Cada vez sigo superándome, me gusta seguir aprendiendo, me gusta seguir creciendo en la música, seguir inventando, reinventándome.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:32:43] ¿Cuál sería lo más divino que yo podría hacer en mi vida, en mi realidad? Sería volver a facilitar esa educación, esa herramienta esa cosa tan poderosa que a mí me costó conseguir en mi infancia yo considero que permitir a que muchos otros jóvenes sobre todo en el continente africano tengan esa oportunidad a través de mí que no me cuesta nada más que luchar por ello, Viajar, explicarlo a aquellos que yo veo y que conozco que son mucho más poderosos. Decirles que lo que necesitan los niños en África o el continente africano es una educación digna para que sean capaces de autosuficientemente, capaces de valerse por sí mismos allá, en su lugar. Ha habido muchas veces que yo me miraba a mí y me he dicho, Seydu, imagínate que todo lo que tú eres hoy haya sido estando en Sierra Leona. Serías el rey del mambo. Claro, pero da la casualidad que lo tuviste que ir a hacer a otro lugar.

Loïc Malsch:
[1:34:10] Y justamente tú quieres hacer que la gente no tenga que irse para ser el rey del mambo y tener esta felicidad y poder formarse y aprender lo que uno quiera.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:34:20] Absolutamente. Y que tengan esa oportunidad y que el educarse no sea un escollo en la vida de un niño en África. No, más bien que sea la realidad de su futuro, que sea factible, que sea fácil, que sea simple. Simple, que las madres, las familias no tengan que luchar tanto para que sus hijos tengan educación, en otra palabra.

Loïc Malsch:
[1:34:48] ¿Cuántos niños acuden a la escuela ahora, a tu escuela?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:34:52] A día de hoy hay 600.

Loïc Malsch:
[1:34:55] ¿Son muchos?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:34:57] Sí, son muchos. Son todos niños de la calle, niños de familias muy pobres. Cuando yo creé la escuela Diamond Child, gracias a la ayuda de mi mujer y de muchas otras personas que hay a mi alrededor aquí, por eso España es tan grande para mí, porque siempre he tenido personas que han mirado a través de mi visión y me han dicho, tienes razón, te ayudamos. En esa época fue justamente cuando la guerra de Sierra Leona, la guerra por el control de las minas diamantíferas. Siempre se ha dicho que es una guerra civil. No, perdónen. Estamos hablando de un lugar donde existen muchas gemas y la lucha aquí es por quién controla la riqueza. Seamos realistas pero bueno, oye si lo queremos llamar de otra forma ¿por qué no?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:36:03] Llamémonoslo como nos dé la.

Loïc Malsch:
[1:36:05] Pero si no hubiera diamantes en Sierra Leona seguramente no hubiera habido guerra llámese como se llame no hubiera

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:36:12] Habido guerra no, no, me temo que no, entonces bueno, en primer lugar yo creé la escuela para dar lugar, ayudando a los niños soldados niños excombatientes niños que habían participado en esa tragedia y te estoy hablando de muchos jóvenes que no conocían nada más que en su infancia no conocieron nada más que un kalashnikov, y que cualquier cosa que se movía en el aire disparaban contra ellos. Les daba igual. Era un enemigo. Soplaba el viento, los árboles hacían y disparaban a muerte.

Loïc Malsch:
[1:37:10] Una locura.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:37:11] Una locura. Así es. Pues estos jóvenes, tras terminar la guerra, ahí seguían en el pillaje, en el abuso hacia las mujeres, no tenían otra cosa que hacer. Y mi idea fue cambiar Kalashnikov por un instrumento musical.

Loïc Malsch:
[1:37:35] Mucho más poderoso, pero difícil de hacer este cambio.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:37:40] Sí, sí. Y empecé la escuela con 25 jóvenes. Recuerdo de los cuales habían sido algunos incluso generales dentro de lo que es el grupo rebelde de la RUF de Sierra Leona. Y recuerdo que incluso había alguna chica que también había sido generada y que ningún chico le podía levantar la voz ni abrir la boca y decir nada.

Loïc Malsch:
[1:38:17] Wow, en un país así en esta época debía ser una chica muy especial.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:38:23] Sí, y te hablo de una mujer que era joven entonces y que había visto cómo la guerrilla había acabado con toda su familia y habían abusado de ella y ella, tras ver todo eso, un día cuando pudo había cogido el Kalashnikov y se había acabado con todos esos verdugos que tenía a su alrededor. Y se había pasado ella a ser ahora la general. Sí, y tenía un grupo de mujeres y de hombres detrás de ella que a su vez luchaba contra los mismos rebeldes, protegiendo a las familias.

Loïc Malsch:
[1:39:09] ¿Cómo haces para cuando acaba esto a una persona que ha vivido estas atrocidades y estas cosas tan terribles para justamente cambiarle el Kalashnikov y cambiarle

Loïc Malsch:
[1:39:21] la mente y la forma de ver el mundo? ¿Es posible? ¿Lo conseguiste?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:39:24] Sí, sí, sí, gracias otra vez más a la música, Chuck La música es poderosa, es espiritual, tiene y contiene los aditivos capaces de transformar a un ser humano.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:39:46] La música llegó a hacer a estos jóvenes ver que cuando tú acudías a ella, automáticamente te olvidabas de todas esas tragedias, de todas esas atrocidades que tú podías haber cometido. Ojo, luego cuando tú abandonas la música, o sea cuando tú dejas de interpretar o de tocar vuelve tus recuerdos, vuelves a ser consciente, volverás a llorar pero mientras que estés poseído por el instrumento la música, esa divinidad que es tan profunda que poquito a poco te va llevando, te va conduciendo hacia ese lugar tan celeste donde tú te vas a encontrar cómodo, que es la música. Tú te olvidas de todo lo demás. Te olvidas absolutamente de todas esas atrocidades. A veces incluso inicial, el iniciar, La interpretación, o sea, tocar, te cuesta, porque eludir lo pasado es muy difícil también.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:41:13] Pero ahí está el instrumento, que tiene el poder de cautivarte, ¿no? Y luego el ritmo tiene magia, te soy sincero, y es espiritual. Y esa espiritualidad, si tú eres capaz de proyectarla y de llevarlo a los distintos puntos de tu realidad, de tu vida, tienes mucho por conseguir a través de ella. Y eso es el don de la música.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:41:50] Por ejemplo, yo a través de la percusión con Helpers Speakers hago conferencias donde hacemos team works y gracias al tambor, gracias a la música, la percusión, somos capaces de transformar las personas. Conseguimos que las personas vean otras perspectivas en la vida y eso es lo que hay en Diamond Child.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:42:28] Eso siempre ha sido el resultado de cómo se puede poner en una balanza lo que es la tragedia de una guerra, una cosa tan triste tan horrible para el ser humano Y al otro lado de la balanza, la espiritualidad, el sentimiento, el ser leal hacia la vida y sentir lo que es esa herramienta que es capaz de ayudarte a ser creativo, a ser más humano, a entender, a compartir, a la solidaridad que no tiene límite, etcétera, etcétera, etcétera. Wow das ganas que yo no.

Loïc Malsch:
[1:43:29] Sé tocar nada de salir de aquí y agarrar cualquier cosa para hacer percusión ya te digo, eres muy inspirador en ese sentido a ver si vas a conseguir hacer música, tocar algo sería todo un milagro, ya te aviso

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:43:46] En realidad tampoco hay que ser profesional, créeme no hace falta saber tocar para ello, simplemente concentración y ponerse.

Loïc Malsch:
[1:44:00] Y hoy tú has pasado de estos 25 primeros alumnos de la escuela a 600 en estos 20 años, harás 20 años ahora en 2025. Supongo que hay detrás, primero, ¿cómo se te puede ayudar a esto? Porque por lo que me dijo Raquel, que tuve aquí en el podcast, es una tarea que llevas tú casi solo, con ayuda de mucha gente, pero realmente todo el alma y el empuje es tuyo. ¿Qué estructura tienes ahí? ¿Tienes profesores? ¿Cómo funciona la escuela?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:44:37] Sí, Diamond Child, como te decía antes, ha ido creciéndose por la necesidad de poder permitir el acceso a la educación a tantos jóvenes que están abandonados sin la mano de Dios. Ya no es, digamos, los X niños excombatientes, porque estos ya son adolescentes a día de hoy, pero la mayoría de los jóvenes en Freetown, en Sierra Leona, son tirados por las calles, no tienen ocupación, no tienen la posibilidad de educarse. Entonces Diamond Child poquito a poco viendo esta necesidad ha ido creciendo, ha ido creciendo cada vez más. Yo no soy de las personas que considero que tengo que estar constantemente pidiendo a los demás. ¿Qué hago? A través de mis conciertos, a través de mis trabajos como conferenciante, con la ayuda de helper speakers, conseguimos poquito a poco dar lugar, lo que es algo de fondos para poder enfrentar los costes. En la escuela-taller Diamond Child, al día de hoy con 600 niños, hay ocho profesores. Imagínate, ocho profesores.

Loïc Malsch:
[1:46:05] Muy poquito para tantos niños.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:46:07] Un poquito, pero es que no tenemos fondos para poder cubrir más. A su vez, estos profesores saben muy bien que estamos hablando de un centro que lo que hace es simplemente dar lo que puede. Ellos también son parte a su vez de la misma familia es decir, que ellos también tienen que hacer un esfuerzo en progresar, en dar la oportunidad a estos jóvenes pero créeme, te estoy hablando de unos profesores súper hiper cualificados por las universidades de Freetown las universidades de Freetown para hacerte una idea fueron las primeras universidades creadas en África.

Loïc Malsch:
[1:46:54] ¿En serio?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:46:56] Sí, sí, sí. Ir a estudiar a la Frabbe College de Freetown es como ir a estudiar a París. Y la mayoría de los mayores dirigentes que puedes encontrar o directores de establecimientos, de empresas por toda África, en Nigeria, en Gambia, en Gánada, han estudiado en la Frabia College de Freetown. Es una universidad reconocida por Oxford. Incluso durante la guerra siguió siendo igual. Y te estoy hablando de un lugar donde mucha gente, muchos graduados, saben hablar el inglés mejor que en Inglaterra. Y nunca han pisado Inglaterra. Estoy hablando de unos profesores realmente cualificados. Y en Diamond Child estos señores simplemente dan lo que pueden.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:48:00] Tenemos clases por las mañanas, tenemos clases por las tardes para poder dar lugar a todos estos niños. Estoy hablando de un centro educativo que no cierra las puertas y que además durante los fines de semana da talleres de formación profesional a mujeres, a chicas, jóvenes, para que éstos aprendan oficios, que la mayoría de ellas son mujeres que han tenido un embarazo pronto, cosa muy normal, muy cotidiana, en lo que es el seno de la familia africana. Y esto hace que estas mujeres ya no puedan continuar con sus programas educativos en las escuelas. Normalmente se quedan ya para siempre tiradas en la calle vendiendo cosas y poco más. Pues en Diamond Child estas jóvenes madres tienen la oportunidad de aprender costura, cosa que para nosotros en África es muy importante puesto que en África normalmente cuando tú te quieres vestir compras una tela y lo llevas al costurero y el costurero te hace la ropa a medida maravillosas africanas, sabes no solamente tiras de la tienda.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:49:27] Compras la camisa ya hecha esa cosa pues esa cultura tan arraigada, Hace que todavía la sociedad tenga de una doble oportunidad a personas como estas jóvenes madres. Y en Diamond Child ellas consiguen hacer una pequeña formación profesional e incluso cuando podemos les conseguimos comprar una máquina de coser para que ellas desde su casa ya elaboran uniformes para los niños, ropa por encargo. Siempre que hay una fiesta en África es típico que te hagas un vestido pues eso lo hace en la vecina de al lado que tiene su máquina en casa y te lo cose.

Loïc Malsch:
[1:50:25] Y no cuesta tanto para el que quiera ayudar para que quede claro porque es un mensaje yo creo muy importante los que hayan aguantado hasta ahora porque ahora no tengo cronómetro pero Si no estamos en las dos horas debemos estar cerquita. Entonces los que están todavía con nosotros seguro que ahora también quieren ayudar. Lo cual para ponérselo claro… Ojalá que no se cansen de nosotros. Sí, que te contraten como conferenciante para eventos de empresa. Esto va a ayudar directamente a Diamond Child. Y también pueden hacer, me imagino, directamente donaciones,

Loïc Malsch:
[1:51:09] pero empieza desde muy poco, me parece. Son 30 euros o algo así, ¿no?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:51:14] Sí, sí, exacto. Tenemos un pequeño programa que ha montado Helpers Peakers, Raquel y Jesús, donde se puede apadrinar a un profesor, por ejemplo, que para nosotros este es un programa muy importante porque asegura la continuidad de lo que es la vida de ese profesor, dando apoyo a esos cientos de niños.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:51:44] Por ejemplo, este programa también permite a que podamos dar algo de comida a los niños. Permite, en definitiva, la continuidad de la escuela. Porque nosotros, sinceramente, no consideramos que estamos pagando a los profesores. Consideramos que les ayudamos a que ellos, a su vez, puedan ayudar a sus familias. Puesto que nuestro interés, en realidad, es que ellos sean los que ayudan a los suyos. y ahí es donde están las raíces de todo este árbol. Y así funciona y por una cosa módica se puede ayudar a la escuela-taller Diamond Child. Está la página de Diamond Child que se puede encontrar en internet, diamondchild.org, Allí está la cuenta de la ONG, es una organización no gobernamental registrada aquí en España, en Sierra Leona, legalmente, con lo cual nuestro esfuerzo es una vez más permitir a través de la educación, la integración de muchos jóvenes, pero allá en su tierra natal.

Loïc Malsch:
[1:53:05] Podemos estar tranquilos, que a veces uno tiene dudas de dónde va el dinero de sus donaciones. Ahí como mínimo tenemos una cara que creo que ya has transmitido durante estas dos horas tu entrega, honestidad y realmente que este proyecto lo haces por el bien de la comunidad y de la gente que está ahí y no con otros fines.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:53:27] Sí, sinceramente. Y la verdad, te diría que, fíjate, cada vez que yo hablo de este punto que considero que es muy sensible en cuanto a pedir ayuda hacia la autofinanciación para la Escuela Taller Diamond Child, muchas veces también me digo a mí mismo, Dios mío, ¿cómo consiguen salir adelante muchas familias aquí también? ¿Sabes? también tienen sus dificultades, también luchan todos los días por alcanzar sus objetivos y ser una vida digna, que en definitiva todos estamos en ese mismo entramado. Pero sí lo que hay que aceptar es que así como aquí tú.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:54:21] Necesitas mucho para poder hacer una cosa pequeña allá con muy poquito gracias a Dios todavía puedes hacer mucho sobre todo sobre la educación y además es una inversión que a mi juicio, eternamente es válida ¿sabes? No es en vano créeme entonces, sí, yo lo pido y me gusta decir que, sinceramente quien pueda ayudar y quiera ayudar por favor que lo haga pero, sepa también que yo soy consciente de su esfuerzo y lo aprecio un montón.

Loïc Malsch:
[1:55:09] Y tiene un impacto muy notable por esta pequeña cantidad, que es lo que dices tú, que aquí a alguien le costará más o menos, pero yo creo que a nivel europeo es una pequeña cantidad, puede tener un impacto muy, muy, muy grande en Freetown.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:55:24] Sí, sí, muy positivo, porque estamos hablando del futuro de jóvenes que sinceramente sin ese apoyo van a la deriva, absolutamente.

Loïc Malsch:
[1:55:39] Yo pondré en las notas del podcast, obviamente los enlaces a la ONG, los enlaces también a tu perfil en Helper Speakers, para quien quiera contratar tus servicios de conferenciantes, que ya creo que están escuchando ahora, están más que convencidos, están deseosos ya de tener tu WhatsApp y todo para pedirte fecha y hora. Aunque tú ahora te vas a ir te vas a ir al final de mes estamos ahora a mitad de enero tú me has dicho que te ibas ahora regresabas Return to Africa a Freetown para grabar tu ya me lo ha archivado Raquel no te lo va a decir él para grabar tu nuevo disco ¿puede ser el primero que grabaras ahí?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:56:20] Sí, exacto tengo una gran ilusión por ello llevo estuve trabajando ya unos cuantos años sobre este disco tras mi último álbum que se llama Sadaka, que quiere decir en la lengua de mi tribu fula dar y recibir, que en realidad las dos cosas tienen que ver consigo, porque cuando tú das siempre recibes. Y dar es dar lo mejor de la vida. Y luego decías de lo de Return to Africa. Return to Africa es el lugar donde yo siempre he intentado también hacer un llamamiento hacia mis hermanos y hermanas que viven en la diáspora, como yo, y que se fueron ya de África desde hace mucho tiempo. Les intento recordar siempre que son ellos los que tienen que marcar la diferencia y que son ellos los que tienen que trabajar aquí para poder devolver y para poder volver.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:57:39] Tristemente recuerdo siempre que voy por África, lo que veo son muchos hermanos que simplemente van a mostrar lo grande que ellos se han podido hacer en Occidente. ¿cuánto han podido tener? ¿qué teléfono móvil tan grande han podido comprar? Cuando sí, allá igual ni siquiera tienes redes capaces de aguantar ese teléfono móvil pero es la realidad.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:58:13] Entonces yo les intento decir que devuelve algo devuelve algo hacia los tuyos ayúdales a que ellos también puedan caminar no solamente pienses en ti, Eso es Free Town to Africa. Y ahora me marcho yo, finales del mes, a Free Town y voy a trabajar durante dos meses en la escuela en Diamond Child porque no estuve desde cuando la pandemia. Simplemente porque claro en lugar de estar yendo siempre los pocos fondos que hay he preferido dedicarlo a esos puntos tan importantes, tan necesarios para lo que es la sostenibilidad del centro pero ahora tengo que ir y tengo que ir por un tiempo grande, dos meses para trabajar junto a los profesores para también que haya esa cara visible de Diamond Child hacia los políticos, y de paso también seguir consagrando este proyecto ver que efectivamente los pocos céntimos que consigo de aquí en apoyo a aquello tampoco se van en vano eso es otro ¿No?

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[1:59:38] Muy importante este, obviamente. Muy importante, tratándose de África, es una realidad, pero así es, ¿no? Hago todo lo que puedo desde aquí, pero desde allí seguro que a la escuela le soy mucho más entiel.

Loïc Malsch:
[1:59:57] Ah, buenísimo. Antes, ya lo hemos hablado antes, ya sabes que uno de mis últimos invitados también montó algo en Sierra Leona, que mira qué casualidad, ya te pondré en contacto con Sergio Cudoni antes de que te vayas de Organic Africa Chocolate. Que lo ha montado exactamente con la misma filosofía de ayudar a que la gente local sea autosuficiente y no dependa de ayuda externa, que es la manera de ayudar realmente de cuando quieres ayudar. Lo otro pues igual es para sentirte mejor o lo que sea, pero esto es la receta para que tenga un futuro.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[2:00:36] Exacto, exacto. Es una gran herramienta y es una forma también de lo que es levantar el pueblo, Porque sinceramente no es un pueblo que necesita tanto. Y eso es ya por sí solo divino. Que puede vivir con su propio esfuerzo, ¿no? Cultivando la tierra, qué mejor. Si tenemos educación y somos capaces de cultivar nuestros alimentos.

Loïc Malsch:
[2:01:06] Ya no hay que buscar mucho más. Y hasta ya con esto uno es autosuficiente.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[2:01:12] Exacto. Y me es muy triste ver lo que es ahora la inmigración que viene del continente africano, ¿no? Veo que es una inmigración a la deriva, ¿no? Una inmigración que lo que busca es dinero fácil, es de alguna forma salir de ahí como seas y al final es trágico, ¿no? Y para personas como yo es penoso, es una gran pena.

Loïc Malsch:
[2:01:39] Fíjate justamente lo que me decía Sergi con el proyecto que montó de cultivar cacao allá. Lo que ha conseguido, lo que han visto en estos años, en estos pocos años que lo tiene en marcha, cinco años, no, casi nueve, perdón, es que en las comunidades donde los agricultores se han pasado este modelo, ya no hay emigración, todos se quedan.

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[2:02:02] Claro, por supuesto que sí. Sí, igual que los jóvenes que van a Diamond Child. Son los mismos jóvenes que encuentras como secretarios en un surtido de gasolina son los que te van a servir porque han aprendido a leer y a escribir y a hacer una pequeña contabilidad. Son los mismos jóvenes que vas a encontrar en todos esos centros de trabajo y de negocios, son ellos. ¿Por qué? Porque han tenido acceso a esa preparación.

Loïc Malsch:
[2:02:42] Totalmente, Seydu muchísimas gracias de verdad, muchas gracias ha sido un placer se nos ha extendido esto como si estuviéramos ahí escuchando el gran trovador que eres contando historias y ya te digo la próxima es que hagan una película de tu vida porque tienes una vida de película directamente, que se dejen de diamantes de sangre y hagan diamantes de música con la vida de Seydu esto ya

Seydu Diamond Child (Anthony Zachariah):
[2:03:17] Pues sí mi gran ilusión de grabar ese álbum que dará luz pronto y lo vamos a disfrutar.

Loïc Malsch:
[2:03:24] Pues muchísimas gracias otra vez pondré todos los enlaces en las notas del podcast a todo y también si me das tu permiso el pequeño trozo de música que me has enviado justo antes también lo pondré ahí para que puedan además de ponerlos en las notas Spotify y tal para que la gente pueda disfrutar de tu música.

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